Ayuntamientos 2.0

Breve Evolución historica del Valle de Ocón

El Valle de Ocón es uno de los valles y de las zonas de la Rioja Media-Baja con más encanto. Está situado en la Sierra de Hez y lo cierto es que aunque hay varios núcleos poblacionales los habitantes no son muy numerosos, de hecho varían bastante dependiendo de las temporadas: en el verano el bullicio de los jóvenes que vienen de la ciudad con sus familias contrastará con los fríos inviernos, cuando la población se encuentra más solitaria.

El nombre del Valle, que ha de entenderse con verdadero sentido geográfico, está relacionado con la flora ya que OKO significa "racimo de cualquier planta", lo que nos puede hacer pensar en "racimo de poblaciones", al fin y al cabo el Valle está formado por 8 pequeños pueblos, dos de ellos abandonados hoy en día. En el año 934 en los documentos aparece con el nombre de OCONE y ya en 1074 con el nombre de OKÓN.

Los primeros pobladores que se conocieron en estas tierras que actualmente están cubiertas de viñas, almendros y robledales en las zonas más frondosas, fueron los berones y sus fronteras naturales iban desde el río Tirón hasta el Leza, y desde el Ebro hasta las Sierras de Cebollera, Pineda y del Hayedo de Santiago.

Posteriormente el territorio se vio ocupado por los romanos y cuentan que fue Octavio César Augusto quien fundó Ocón dándole el nombre de Octaviola. (Donde actualmente se encuentra la Villa), pero en las tablas de Ptolomeo se cita una antigua ciudad cántabra llamada Octabiolca; la realidad es que a través de la historia los distintos autores van a leer de forma diferente los textos donde aparece el nombre del enclave interpretando también de forma distinta la ubicación de la misma.

Un anónimo cronista en el siglo XVII redactaría un sencillo manuscrito dedicado a los Santos Mártires San Cosme y San Damián y explicaba que Ocón había sido fundado por Augusto y que era un lugar muy bien defendido y fortificado siendo su nombre primitivo Octabiola u Octabiolea y que por corrupciones filológicas muy difíciles de explicar se había llegado al nombre de Ocón. La realidad es que, desde siempre, fue un lugar muy bien defendido gracias fundamentalmente a su posición geográfica tan estratégica. Además la estructura escalonada del poblado con sus fuertes construcciones todavía reafirmaba más ese carácter defensivo. De lo que si tenemos testimonio directo es de la calzada romana que cruza Pipaona y Ventas Blancas hasta llegar al barrio logroñés de Varea. Esta calzada vendría de Numancia y el destino sería Francia a través de Estella, Pomaelo y el paso de Roncesvalles. Parece ser también que Leovigildo, tras la toma de Calahorra, dormiría en el castillo de la Villa de Ocón antes de su partida hacia Cantabria.

El cronista que escribió sobre San Cosme y San Damián también nos cuenta que allá por el 574 los moradores de la zona "escogieron un roble abierto por medio y al pie de él una zorra atada en una cadena con ademán de querer subir a él", para el cronista era un símbolo de fortaleza, constancia y sagacidad, si bien nosotros podemos ver en las figuras una representación de las actividades a las que se dedicaban los habitantes: las ocupaciones forestales y la caza. De Ocón que era la ciudad principal salieron algunos de sus moradores a establecerse en casas de campo, cortijos y barrios dando lugar con el tiempo a la gran cantidad de lugares que forman parte del Valle.

Al igual que en el resto del territorio riojano tras la experiencia romana aquí tampoco faltó la presencia árabe y testigo de ello son las leyendas que quedaron y que se fueron transmitiendo: una de ellas, por ejemplo, habla de un tesoro que enterraron los moros en la retirada, el lugar del entierro no era otro sino "donde el rayo de sol al amanecer se pone en el primer roble de la sierra" aunque existen, por supuesto, otras muchas que hablan desde moras encantadas hasta de milagros.

Entre 1004-1035 Ocón fue conquistada por Sancho el Grande de Navarra y García "el de Nájera" (su hijo), que al casarse con Estefanía Berenguer, en 1054, recibió en arras el Valle. Durante la minoría de edad de Alfonso VIII de Castilla, el rey de Navarra lucha por recuperar los territorios de la Rioja que habían sido arrebatados por Castilla. De octubre de 1162 a marzo del año siguiente los navarros ocuparon Logroño, Navarrete, Entrena, Pazuengos, Ausejo, Resa, Autol, Quel y Ocón. En 1173 los castellanos inician la recuperación de la Rioja y aliados con Aragón recuperan, entre otros, Ocón. En 1174 Alfonso VIII concede a Ocón el fuero municipal de Ocón. Con esto designan en el alcalde el ejercicio de la administración de justicia y en el Consejo se establece el recurso de alzada ante el rey y el pago de fonsadera.

En 1176 los reyes Alfonso VIII de Castilla y Sancho el Sabio de Navarra deciden resolver sus diferencias territoriales teniendo como árbitro al rey inglés Enrique II. Entre las plazas que pide el rey navarro se encuentra Ocón pero tal reclamación no prosperó. Posteriormente fue concedido a Ramiro Sánchez de Asiain por Enrique de Trastámara, pero este se pasó a luchar a las filas del rey navarro, por esto fue desposeído por el castellano de sus privilegios, por lo que el Señorío de Ocón pasó a manos del repostero mayor de Juan I, Diego López Manrique, Señor de Amusco, Redecilla, Navarrete y Treviño. A partir del 2 de febrero de 1379 Ocón perteneció al Señorío de los Condes Treviño y posteriormente a sus descendientes, los Duques de Nájera.

Tras la Reconquista el Valle se pobló de árabes, judíos y cristianos y se fundaron barrios que ya habían desaparecido comenzando una nueva vida.

Son importantes, sobre todo por la vigencia que tienen todavía hoy, las reliquias halladas a principios del siglo XV por una pastorcilla de San Cosme y San Damián a las que se edificó en el 1570 la capilla que hoy existe en la Parroquia de San Miguel, en 1612 se fundó la cofradía de ambos santos y en 1630 San Cosme y San Damián fueron nombrados patronos y abogados de Ocón y su tierra, obligándose los vecinos a asistir el día 13 de mayo de cada año en procesión de penitencia y rogativa. Al principio todo el Valle sentía la misma devoción pero posteriormente ésta quedó reducida solamente a la zona de la Villa.

El 27 de enero de 1822 se creó la provincia de Logroño y es cuando ya se fija una demarcación, exactamente el 30 de noviembre de 1833, por Javier Burgos.

Actualmente el Valle de Ocón se ha convertido en un lugar entrañable, tanto por el paisaje, las casas y la gente que lo puebla como por la organización y las actividades que desde el Ayuntamiento principal, el de Los Molinos, se llevan a cabo. No puede considerarse como un núcleo rural olvidado y todos los proyectos y las iniciativas que se están llevando a cabo de un tiempo a esta parte son testigos de ello.

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